| Bienes Naturales: la Posidonea oceánica |
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Su estado de conservación es excelente, tanto por contener los elementos que mantienen la belleza excepcional del lugar como por mantener los procesos esenciales para la conservación del ecosistema y la biodiversidad que alberga. El proceso de floración se describe como un fenómeno inusual que se da de forma esporádica, generalmente relacionado solo con praderas en muy buen estado de conservación. En ses Salines, sin embargo, se da anualmente entre los meses de septiembre a marzo. Por otro lado, las praderas de posidonia edifican arrecifes naturales, que en las Pitiusas llegan a alcanzar 3 ó 4 metros de altura, constituyendo auténticos monumentos naturales de edad milenaria, que protegen la costa y facilitan la formación y estabilidad de las playas y sistemas dunares litorales. Son, por tanto, un elemento de gran importancia para el medio terrestre colindante que favorece la formación de paisajes culturales de gran valor donde se concentra una rica biodiversidad, con ejemplares endémicos excepcionales. Las praderas de posidonia están consideradas como la comunidad más importante del litoral mediterráneo por diversos factores: Por su elevada tasa de productividad en cuanto a la relación biomasa/producción primaria. Es la comunidad del bentos mediterráneo con mayor concentración de biomasa, con más de 3 kg de hojas por m2. Por otra parte, produce alrededor de 21 toneladas de materia orgánica por hectárea y año, y destaca por su elevada producción de oxígeno (hasta 14 l/m2), proceso que origina aguas limpias y oxigenadas favoreciendo la presencia de otras comunidades. El excepcional estado de conservación de la posidonia en la Reserva Natural de ses Salines se manifiesta por sus especiales características: presencia de floración anual, existencia de amplias extensiones de praderas muy densas –que actúan como reserva de biodiversidad-, presencia de praderas en profundidades límite (entre 30-40 mts), y otras que afloran en superficie y por la formación de arrecifes naturales de grandes dimensiones. Arrecifes de Posidonias La pradera forma extensos arrecifes paralelos a la costa que ayudan a mantener el equilibrio sedimentario del litoral, protegiéndolo de la erosión al amortiguar y reducir el oleaje. Al mismo tiempo que se depositan las arenas más finas que forman las playas y dunas. Estos arrecifes existen en numerosos puntos del litoral pitiuso: costa norte de Formentera, isla de Espalmador y el arrecife barrera de Talamanca, entre otros. Por otro lado, los restos de hojas y rizomas transportadas por el oleaje, además de amortiguar los efectos de las olas, van depositándose en las playas formando diques que pueden llegar a alcanzar hasta 2 metros de altura protegen la estabilidad de la arena frente a los temporales. Estas barreras naturales derivadas de la posidonia, favorecen la existencia de playas firmes, condición básica para el desarrollo de dunas litorales. Estas forman una barrera más de protección contra el viento salino procedente del mar y permiten el crecimiento sabinar sobre las dunas. En consecuencia, el litoral queda perfectamente definido con la sucesión de cuatro comunidades (pradera-playa-dunas-sabinar) unidas formando un conjunto inseparable. Biodiversidad En la Reserva natural viven especies amenazadas de elevado interés científico por su rareza y por no aparecer descritas en otros puntos del mediterráneo, como son las formaciones de claducora caespitosa y los fondos esponjíferos. Por otro lado, las praderas de posidonia actuan como reserva de la biodiversidad por las numerosas especies que se hallan y por actuar como "hatchering" (reproducción y guardería de alevines) de muchas de estas especies. La foca mediterránea (monachus monachus), la tortuga boba (caretta caretta), el delfín mular (tursiops truncatus) son especies protegidas justo con la posidonia. Otras especies como el mero, la cigala y el erizo de puas largas constituyen algunos elementos a destacar, presentes en la Reserva Natural de ses Salines.
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